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viernes, 20 de julio de 2012

Back to the 80's


 Ya os comenté en la entrada anterior que andamos de reformas en la casa-estantería, con todo lo que ello significa: desorden, polvo y más desorden. No es de extrañar que entre tanta ropa y tanta caja de zapatos acaben apareciendo objetos que teníamos ya olvidados, o dábamos por perdidos. Ése fue el caso de un pequeño y viejo álbum que encontré en el interior de una sombrerera, y que Baabi pronto reconoció como perteneciente a su madre. 

-Pensaba que lo había dejado en mi ático de Londres... ¿qué estará haciendo aquí? -se preguntó la ex-modelo en voz alta.

-Teniendo en cuenta que tomaste la decisión de marcharte de un día para otro y pillaste el primer vuelo para España que pudiste encontrar, no es difícil imaginar en qué estado hiciste tu equipaje... -terció Leilah, divertida.

-Tienes razón... Aquellos días fueron una locura... Y la verdad es que me alegro de que haya aparecido. Desde que vivo aquí apenas he visto a mi familia, excepto a la pequeña Celia. 

Barbie comenzó a pasar las hojas del álbum, salpicadas de fotos familiares. Algunas ya las conocía, ya que Gossip Queens las había publicado en su artículo sobre la verdadera historia de Barbie. Sin embargo la gran mayoría eran nuevas para mí, y me resultaba emocionante descubrir más detalles sobre la vida de la más famosa de mis inquilinas.

Un grupo de fotografías me llamaron especialmente la atención. Su factura era antigua, y parecían estar tomadas en el interior de una discoteca. 

-La fiesta alternativa de dieciocho cumpleaños de mi madre -me informó Baabi-. La oficial la organizó su padre con la flor y la nata de Sevilla en un palacete que alquiló para la ocasión. Pero ella siempre contaba que cuando realmente comenzó la diversión fue cuando pudo quitarse el horroroso vestido de encaje que le hicieron ponerse e irse con sus amigas a una discoteca de Sevilla "a mover el esqueleto".

Me fijé en las fotos, que realmente reflejaban la alegría del ambiente. La discoteca, típicamente ochentera, tenía una pequeña pista de baile y una zona donde poder relajarse tomando una copa y charlando. 




Bita aparecía cómodamente sentada, vestida con un impresionante traje rojo (dejando al aire un lateral más que impresionante). Frente a ella, una belleza de pelo rizado y con un vistoso mono blanco y dorado me llamó la atención.




-¡Oh, ésta es tía Cayetana! Es la mejor amiga de mamá desde el jardín de infancia. Sus padres eran diplomáticos de un pequeño país africano, y se enamoraron de Sevilla de tal manera que decidieron quedarse. Incluso llamaron a su hija Cayetana en honor a su madrina española.
 






 -Con Cayetana es imposible aburrirse -continuó-. Aprendió a cantar y bailar flamenco, y sus anécdotas, con ese acento sevillano que tiene, es imposible escucharlas sin romper a reír. Pero está claro que lleva el ritmo en los genes... ¡mira! -dijo señalando las fotografías de la siguiente página, tomadas en la pista de baile.










 -Y aquí está la pandilla de mi madre al completo: Cayetana, Belinda y Laura. Eran inseparables tanto dentro como fuera del colegio, y la verdad es que siguen muy unidas. A pesar de la distancia, siguen en contacto por medio de internet o del móvil y siempre consiguen quedar al menos una vez al año para recordar viejos tiempos.




La verdad es que las amistades de la infancia y la adolescencia son difíciles de olvidar, y siempre es una alegría volver a encontrarte con tus amig@s del cole, el instituto o la universidad. Creo que a pesar del tiempo transcurrido, nada puede borrar los buenos momentos compartidos. ¿Qué pensáis vosotr@s?


¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!




viernes, 13 de julio de 2012

Estás hecha un cromo

Cuando éramos pequeñas, mi hermana, mi prima y yo coleccionábamos cromos, y podíamos pasarnos horas jugando con ellos. Yo los guardaba en una caja roja de Nestlé de lata, y ahora los conservo en un álbum de fotos. Claro que no se trataba de los típicos cromos pequeñitos que tienes que voltear para ganar, sino de preciosas láminas con grandes imágenes que colocábamos sobre las baldosas del suelo para crear nuestros escenarios e historias.


Cuidábamos jardines y organizábamos bodas...




Y en nuestra guardería no cabía ni un alfiler...




Es curioso que aunque normalmente tardaba unos diez minutos en recortar todos los cromos de su lámina correspondiente (vamos, lo que tardaba en volver a casa desde la recova donde los comprábamos y coger las tijeras del costurero de mi abuela), solo hay una lámina que conservé intacta, y que incluso entonces guardaba como un tesoro. Y como no, esa lámina no podía ser más que de Barbie:




En ella podía reconocer el armario y la cama del dormitorio de mi prima (el Roses'n'Laces, que mi compi Vero me regaló el año pasado), la Barbie Fragancia de mi hermana pequeña o el Ken Fragancia. Pero las que más me gustaban de todas eran precisamente las que nunca pude ver en vivo y en directo: la Barbie Pink Jubilee (incluida en mi wishlist), y la Laura Fragancia. Aquí tenéis una foto con más detalle de la primera: 




El armario de Vero lleva más de un año esperando ser restaurado, pero para ser sincera, es que la cosa me imponía bastante. Las puertas estaban sujetas con cinta adhesiva, y me daba miedo hasta tocarlo, no fuera a terminar de romperlo.



Sin embargo, hace un par de semanas me atreví con él, y después de una cuidadosa sesión de lavado, y la sustitución de la cinta adhesiva por esparadrapo en la cara interior de las puertas, ha quedado como nuevo, e incluso se puede abrir y cerrar sin problemas. Estoy de reformas en las casa de mis chicas, así que pronto lo pintaré de negro y lo incluiré en el dormitorio, pero antes me hacía ilusión mostrároslo en todo su esplendor vintage. 

Para ayudarme con la foto, había pensado en Gema, pero Lelly andaba por allí cerca y se ofreció enseguida a posar como modelo. De hecho en la foto de prueba y pese a su incesante cháchará, lo hizo bastante bien.




El problema surgió en cuanto tuve que preparar el trípode. Apenas había apartado la vista unos segundos, cuando Lelly se puso a cotillear dentro del armario, que había llenado de ropa vintage.




Lelly  pronto perdió hasta la compostura...




Pero bueno, en cuanto hubo elegido el modelito ochentero que más le gustó pude recrear la imagen de la lámina de cromos...






Creía que tardaría mucho en poder recrear colquier otra de las imágenes, pero de nuevo la suerte estuvo de mi parte. Además de el pack Fashion Avenue y el Ken Basics 2.0, mi visita a Málaga tuvo más frutos. Mi cuñada y yo fuimos al mercadillo de segunda mano de Torremolinos y allí, entre cientos de muñecas alineadas, vi una cuya indumentaria me llamó la atención. La muñeca era de los noventa (ya os la enseñaré más adelante), pero el traje lo conocía de sobra, gracias a mis cromos: un vestido de bailarina azul celeste, rematado por capas y capas de tul. El vestido de Laura Fragancia.

Así que pensé que ya que a la Princesa Laura de mi hermana había tenido que cortarle la melena, podría aprovechar para hacerme mi propia versión de la Laura Fragancia. Un trozo de lazo, unas cuentas blancas y un par de zapatos celestes por cortesía de mi cuñada et voilá! 


 




Es cierto que le faltan las mangas de encaje, y que el maquillaje es distinto. Lo podéis apreciar mejor en esta foto tomada del blog Barbie Vs Jem.





Sin embargo, y como podéis apreciar, mi Laura está encantada de lucir un modelito concebido para ella. Y a mí me parece que está guapísima.






Pero ésa no fue mi única compra en el mercadillo. Desahuciada en una esquina, en la zona de las Barbies más baratas y estropeadas, encontré una que consiguió emocionarme, aunque su estado fuera lamentable.




Los coleccionistas se habrán dado cuenta de que se trata de la Barbie Trenzado Mágico Congost (fabricada en España), aunque su ropa está descolorida por el sol, su pelo ha sido cortado a trasquilones y le falta media ceja y parte de su maquillaje. Por tan sólo 3 €, mi vitrina puede disfrutar de esta pequeña joya vintage, a la que he cambiado de ropa para resaltar su belleza natural. Aprovechando que el conjunto Peaches'n'Cream quedaba sin dueña, decidí vestir a Belinda (prima de Barbarita, la madre de Baabi, por parte de madre) con él, para que pueda lucir así de guapa en mi vitrina.




Por supuesto, tras pasar por spa y peluquería, su pelo mejoró bastante. Tiene poca cantidad, pero es muy suave y está en buenas condiciones.






No he querido repintarla, a pesar de su media ceja y los pequeños desconchones en el maquillaje de sus ojos. Me parece que es parte de su encanto, y que no le resta belleza. Y si no, juzgad vosotr@s mism@s.




¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!