En 1986 estrenaron en España una serie de producción nacional que pronto se convirtió en una de mis favoritas. Sus protagonistas eran Corina, una niña australiana de principios del siglo XXI, y Mofli, el último koala sobre la tierra. Seguro que a más de un@ le suena esta cancioncilla...
"Mofli, el último koala", despertó en mí, mi hermana y mi prima (siempre estábamos juntas) la preocupación por la naturaleza, y nos enseñó lo que era una especie en peligro de extinción. Recuerdo que incluso fundamos algo parecido a un club en el que aprendíamos sobre animales y hacíamos dibujos y carteles en su defensa.
Desde entonces, una de mis ilusiones sería ver a este maravilloso animal en su hábitat natural. Desgraciadamente, la serie ha probado ser profética. La población de koalas en Australia ha descendido de forma drástica, debido a la pérdida de su hábitat natural (los bosques de eucaliptos) por la deforestación. Si la tala de árboles no se reduce, en pocos años el hombre habrá acabado con su existencia de forma absoluta.
Cuando Mattel lanzó este año, dentro de su colección Dolls of the World, la dedicada a Australia, tanto su indumentaria como el hecho de que viniera acompañada de un pequeño koala me hizo incluirla en mi wishlist. Y el día antes de mi cumpleaños, dentro de un paquete procedente de Málaga y bien resguardada en su caja-baúl, llegó a casa Corina.
Aquella niña que correteaba por los bosques de eucaliptos se ha convertido en una afamada zoóloga especializada en la fauna australiana, y una acérrima defensora de los amenazados koalas.
Por supuesto, la visita a su amigo de la infancia es obligada. Ahí lo tenemos, tranquilamente posado en una rama, despertándose después de su largo sueño. Y es que los koalas duermen una media de 20 horas diarias. El resto del tiempo lo pasan concentrados en comer hojas de eucalipto, que seleccionan y mastican cuidadosamente.
Los koalas, al igual que los canguros, son marsupiales. Después de su nacimiento, la cría trepa hasta la bolsa de su madre, donde vivirá durante aproximadamente un año.
También como el canguro, el koala se ha convertido en uno de los símbolos de Australia.
Lo cierto es que su outfit de exploradora está lleno de detalles, como el sombrero a lo Cocodrilo Dandee, los enormes aretes o el cinturón de piel de serpiente (de imitación, of course). Su maquillaje es suave, pero estoy tentada de repintarle los labios en un tono menos rosa.
La camisa, abotonada por delante y con mangas de farol, y la falda de arpillera con bolsillos están muy bien acabadas, y se ajustan a la perfección a su cuerpo (que por cierto es noventero, tipo Shani para más señas, algo que no termina de cuadrarme y que es el único pero que puedo ponerle a esta muñeca).
Lo mejor de todo son sin duda sus botas. Las chicas se ya se las están rifando y no me extraña... ¡yo también las querría!
En fin, espero que hayáis disfrutado de esta sencilla entrada, que he tenido que preparar casi sobre la marcha, debido a mi larga convalecencia en casa de mis padres. La buena noticia es que mi tobillo está casi perfecto y he vuelto a casa y al trabajo, así que en cuanto me ponga al día en el cole podré dedicarle más tiempo a mis chicas y al blog. Tengo muchas entradas esperando a ser preparadas...
¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!









