Mientras Cris y Gema correteaban por todo el hotel asustando al personal, Tory y Barbie se enfundaron en sus respectivos disfraces de Halloween y se dirigieron al comedor para disfrutar de la cena temática que se celebraba el sábado por la noche.
Claro que los disfraces de nuestras Collector poco tenían que ver con los de sus compañeras play-line. Ambas se decidieron por personajes de series de televisión de los sesenta: Barbie se decantó por un traje inspirado en "Embrujada", mientras que Tory optó por un atuendo a lo Catwoman de la serie "Batman", papel interpretado por la impresionante Julie Newmar.
Yo no andaba muy por la labor de coser, así que aprovechando un "little black dress" que Acerico me prestó, me dediqué a la confección de los complementos: un gorro hecho con fieltro, una capa con forro y una escoba. Acerico, por su parte, echó mano a la aguja y realizó un fantástico mono de cuero negro, un antifaz, un látigo y un tocado. Lo completó con el cinturón de la Barbie Louboutin, un collar y las botas de la Barbie Angélica. El resultado fue absolutamente perfecto, como podéis comprobar en la siguiente fotografía, tomada en la recepción del comedor...
La verdad es que tanto las chicas como los fotógrafos alucinamos con la decoración del lugar. Miraras donde miraras, siempre había un detalle terrorífico que llamaba nuestra atención.
Nos encantaron las calabazas talladas como Jack O'lanterns...
La mayoría de los postres parecían sacados de una película de terror: cerebro de mousse de naranja con sirope de fresa, orugas de plátano al horno, minimonstruos de mousse de fresa y fantasmas de merengue...
No faltaron tampoco las copas llenas de sangre, ni los aperitivos de ojos cocidos...
Las telarañas cubrían todos los rincones....
Pero Acerico y yo damos fe de que a pesar de esas pintas terroríficas...
¡todo estaba buenísimo!
¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!
P.D. No podemos terminar esta entrada sin agradecer a todo el personal del Hotel Elba Costa Ballena su paciencia y buena disposición por atender a estos dos "locos" que andaban por todo el complejo con una cámara y un puñado de muñecas disfrazadas. Especialmente, como siempre, a las chicas del Spa por su cariñoso trato y por hacernos sentir de nuevo como en casa y como nuevos, y al personal de cocina y comedor que nos permitieron la entrada al buffet antes de su apertura y que recibieron la sesión de fotos sin perder la sonrisa. Mención especial también a Montse, que con su simpatía y profesionalidad nos conquistó desde la primera vez que nos atendió hace ya dos años y a la que siempre nos alegra volver a ver.


























































