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lunes, 30 de mayo de 2011

Candela and Tommy's Mambo

Aquí tenéis el vídeo del baile que se marcaron Candela y Tommy en la gala el sábado pasado. En Barbieholics pensamos que prácticamente saltaban chispas. No hace falta que os comentemos la cara que se le quedó a la pobre Barbie al verlos, aunque hasta ella tuvo que reconocer que la actuación fue todo un éxito. Dura sólo un minuto, esperamos que lo disfrutéis.



lunes, 16 de mayo de 2011

H & L Doll Houses

Hace unos días encontré en el buzón un folleto sobre H & L Doll Houses, una empresa especializada en diseñar, construir, restaurar y/o habilitar casas de muñecas. Al parecer acaban de llegar a España, así que a modo de oferta de presentación ofrecían una visita, el diseño del proyecto y el presupuesto totalmente gratis. Como ando detrás de mi marido para que me compre una vitrina Billy de Ikea donde alojar a mi cada vez más numeroso grupo de inquilinas, decidí concertar una cita con ellos a través del correo electrónico que facilitaban. Supuse que podrían darme algunas buenas ideas. Y para que negarlo: me picaba la curiosidad... y era gratis. ¿Qué más podía pedir?

Así que esta tarde, cuando sonó el timbre, estaba bastante emocionada. Al abrir la puerta, me encontré cara a cara (¿o más bien rodilla a cara?) con un chico bien parecido, que con un fuerte acento británico y un español bastante macarrónico se presentó como uno de los socios de la empresa.


Lo cierto es que al verle una lucecita se encendió en mi cabeza, pero en cuanto comenzó a enseñarme las fotos de sus proyectos, la apagué y me centré en aquellos fabulosos diseños. Fue un gran error, ya que unos minutos más tarde, un fuerte grito perforó mis tímpanos.

-¡¡¡Tú!!! ¿¿¿Se puede saber qué haces aquí??? ¡¡¡Te dije que no quería volver a verte en toda mi vida!!!

Barbie había aparecido de repente, y sus ojos brillantes y su tez encendida indicaban que el chico, quienquiera que fuese, estaba en serio peligro. Bueno, el chico y cualquier persona u objeto en un radio de diez metros.

-¡Barbie, amor mío! ¡Sabía que te encontraría! Me enteré de que te habías venido a vivir por aquí y llevo buscándote de casa en casa desde entonces... -gimió.

Barbie ni siquiera le escuchó. Se dio la vuelta y se alejó corriendo escaleras arriba. Cuando iba a pedirle disculpas (y explicaciones) a mi visiblemente turbado invitado, Scarlett y Petunia llegaron de su cita en el salón de belleza. Ambas se quedaron petrificadas en la puerta del salón, Scarlett con una irónica sonrisa en los labios, y Pe como la que acaba de recibir un puñetazo en el estómago. Entonces la lucecita volvió a encenderse en mi cabeza... y explotó como una supernova.

-Eres Tommy, ¿verdad? Tommy Hilfiger... ¡¿se puede saber qué haces en mi casa?! -le espeté.

-No te preocupes -me interrumpió Pe, con la voz algo temblorosa-. Para mí ya no significa nada -consiguió decir antes de desaparecer por el mismo camino que Barbie, seguida por Scarlett.

-Yo... lo siento, no pretendía... -Tommy comenzó a explicarse-. Recibí un email de alguien llamado I. Q., en el que sin darme más explicaciones me decía que Barbie estaba aquí, y que me echaba de menos... que me perdonaría... No sé cómo pude pensar algo así, después de lo que le hice...

-¿Qué le hiciste? Si no es mucho preguntar... -la verdad es que llevaba tiempo intentando sonsacárselo a Barbie, pero no soltaba prenda.

Sin embargo, Tommy no tuvo la posibilidad de contestar, ya que en ese instante Candela irrumpió en la habitación, llorando como una Magdalena.

-Dios, esto es una casa de locos... ¿se puede saber qué pasa ahora? -le pregunté.

-Un desastre, una hecatombe... ¡una tragedia! -sollozó Candela -. Mi compañero de baile acaba de tener un accidente durante su clase de yoga y le ha dado un ataque agudo de lumbago... Y sólo quedan cuatro días para la gala... ¿A quién voy a encontrar ahora con tan poco tiempo?

-Si no me equivoco, el chico que tienes delante lleva tomando clases de baile de salón desde que tenía doce años... -la cabeza de Scarlett asomaba desde la escalera.

-¿Es eso cierto? -preguntó Candela, esperanzada.

-Sí, pero... -titubeó Tommy.

-¡Me vale! -le interrumpió Candela mientras lo tomaba de la mano y lo arrastraba hacia el patio trasero -¡Vamos, tenemos mucho que ensayar!


Busqué a Scarlett esperando una explicación, pero ya había desaparecido. Un montón de preguntas se agolpaban en mi cabeza. ¿Por qué había aparecido Tommy tan de repente? ¿Quién era I.Q. y por qué le había enviado ese email a Tommy? ¿Por qué me han tocado unas chicas tan melodramáticas? Me desplomé sobre el sofá, pensando que aquel era el día más extraño de toda mi vida, mientras el ritmo de un mambo comenzaba a inundar la casa...

viernes, 11 de marzo de 2011

Tres son multitud (La confesión de Barbie)

"Todo ocurrió durante nuestro último año en el instituto", comenzó Barbie. "Por entonces, yo era la jefa de animadoras, la presidenta del comité del Baile de Graduación y la del anuario, la editora del periódico y la fundadora del Fashion Hits World, un selecto club social preocupado por las tendencias en el mundo de la moda y su repercusión en la economía mundial. Lo normal". Yo asentí de forma solidaria, aunque para mí lo normal en el instituto fuera preocuparme por el examen del día siguiente, por lo que me iba a poner el sábado para salir con mis amigas o por la excursión de fin de curso.

"Por supuesto, Petunia y yo asistíamos al mejor colegio privado de Londres. Un uniforme fantástico, debo decirlo, diseñado por la propia Stella (McCartney). Nos codeábamos con la flor y la nata de la sociedad inglesa. Bueno, debo decir que yo me codeaba, porque Petunia se dejaba los codos estudiando en la biblioteca, rodeada de libros y papeles. Entonces llegó él: Thomas Tarkin Kiefer Hilfiger III, aunque todos lo llamábamos Tommy. Tommy Hilfiger. Se incorporó desde un internado alemán, donde había pasado su adolescencia, para terminar sus estudios en su país natal. Su llegada causó mucho revuelo: todas esperábamos a un chico con estilo y clase, que pudiera unirse a nuestro selecto grupo. Pero aunque era extremadamente guapo y atractivo, no pareció interesarse por la vida social del colegio. De hecho, nos ignoró y se centró en las clases y en estudiar. Pensé que alguien así no merecía mi atención, así que durante un tiempo lo borré de mi mente y me ocupé de las cosas realmente importantes: los chicos a los que sí les interesaba, la moda y mantener mi status para salir elegida reina del baile de graduación.

Una tarde, alguien aporreó mi puerta con insistencia. Se trataba de mi prima. Traía las mejillas encendidas, y un brillo especial en los ojos, y como experta en estas lides, intuí que la razón de tanta agitación no podía ser otra que un chico. Me contó que después de muchas semanas compartiendo mesa de estudio en la biblioteca, Tommy la había invitado al cine, a ver una de esas películas extranjeras con subtítulos en las que no ocurría nada, y después a cenar a un restaurante de comida marroquí. Petunia me pidió que la ayudara a elegir algo que ponerse, a maquillarse, a peinarse... Quería sentirse guapa, y sabía que un caso desesperado como ella sólo podía acudir a mí. Me pedía un milagro, claro está, pero accedí, porque después de todo era mi prima y porque era mi oportunidad de que dejara de ser un lastre para mi popularidad en el colegio.

Así que durante esa semana, la llevé de tiendas, a la peluquería, a un centro de belleza e incluso le di clases particulares sobre como realizar caídas de pestañas que tumbarían a cualquier chico, y cómo caminar con elegancia sobre zapatos de tacón (hasta entonces siempre calzaba zapatos de suela plana). La verdad es que cuando vi el resultado de mi trabajo el día de la cita, me sentí satisfecha. Me di cuenta de que mi prima tenía mucho potencial oculto, y me sentí orgullosa de mí misma por haberlo sacado a la luz. Es cierto que no conseguí apartarla demasiado de ese estilo años 50 que tiene, pero al menos se la veía... radiante.


Tommy y Petunia comenzaron a quedar casi todas las semanas para ir al cine, visitar museos y exposiciones y cenar en restaurantes de comida internacional. A aquello me parecía más una buena amistad que una relación (de hecho Petunia me confesó que él todavía no la había besado), pero no quise entristecer a mi prima. Después de todo, muchas amistades terminan convirtiéndose en amor. Además, Petty siguió pidiéndome consejo acerca de su vestuario, y empecé a sentirme más unida a ella. Parecía realmente feliz, se volvió más sociable y empezó a brillar con luz propia en los eventos sociales del colegio, a los que asistía siempre acompañada de Tommy. Incluso lo invitó a pasar las navidades con nuestra familia, ya que la suya se encontraba en Alemania.

Fueron unas Navidades maravillosas, que pasamos todos juntos en la casa de campo de nuestros abuelos. Paseos en trineo, chocolate caliente frente a la chimenea, y hasta una improvisada obra de teatro. Tommy demostró que además de ser un empollón (que lo era, se pasaba el día citando a Shakespeare), también era un chico educado, encantador y sorprendentemente divertido. Siempre nos hacía reír con sus anécdotas del internado y sus bromas. También nos habló de su familia, que tanto por parte de madre como de padre, estaba emparentada con la realeza europea. Era una conexión lejana, pero conexión al fin y al cabo. Su familia poseía un castillo en el Loira y otro en Escocia, además de numerosos palacetes desperdigados por Gran Bretaña, Alemania y Francia. Sin embargo, él estaba más interesado en su carrera como arquitecto (quería diseñar y construir sus propias casas, ganar su propio dinero y dejar de depender del de su familia) y se mofaba de su noble origen. En cambio yo, no podía quitármelo de la cabeza. A mis ojos, Tommy se convirtió en una especie de príncipe... y me di cuenta de que yo quería ser su princesa.

Al final de las vacaciones suspiraba por sus ojos azules, su sonrisa y hasta sus citas de Shakespeare. Estaba perdidamente enamorada de él. No podía pensar en otra cosa. Sabía que estaba mal, que mi prima bebía los vientos por él... pero estaba decidida a que fuera mío. Empecé a buscar excusas para hablar con él, para tomar un café, incluso fuimos juntos a buscar un regalo para el cumpleaños de Petunia. Sabía que si jugaba bien mis cartas, no se resistiría a mis encantos. Era imposible. Me dije a mi misma que en realidad les hacía un favor: Tommy no había dejado de tratarla como una buena amiga mientras mi prima daba por hecho que estaban saliendo, sólo que Tommy era demasiado tímido y educado como para dar el paso por él mismo.

Así que una tarde me hice la encontradiza con él, y le invité a dar un paseo. Como siempre que nos veíamos hablamos durante horas, y al final de la velada, mientras contemplábamos el Támesis desde el puente de la Torre, Tommy me confesó su amor y me besó. Al día siguiente, para conmoción de toda la escuela, y sobre todo de mi prima, éramos pareja oficial. Tanto Tommy como yo tratamos de explicarle a Petty lo que había pasado, pero se negó a hablar con ninguno de nosotros. El día del baile de graduación, Tommy y yo acudimos juntos, y fuimos elegidos rey y reina del baile.




Ahora me explico yo la cara que tenía Pe en la foto que me enseñaste del día de la graduación, pensé yo. Pobre chica.



"Petunia nunca me lo perdonó. Después del baile, hizo las maletas y se fue a Estados Unidos. Perdí todo contacto con ella. ¿Si me arrepiento de lo que hice? Una parte de mí se arrepiente del daño que le causé. La otra simplemente no puede. Tommy es lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, aunque... él y yo... bueno, esa es otra historia que tendrá que esperar a otro día.

lunes, 21 de febrero de 2011

Pe

Había quedado con Petunia en una juguetería (Toy Planet, siguiendo el consejo de Mariza, de Cajón Desaztre) y mi hermana mediana se ofreció a acompañarme. Cuando llegué allí y la vi, pensé que mi plan fracasaría. La realidad superaba a la foto que me enseñó Barbie. Mi hermana me convenció para que siguiera adelante, después de todo, añadió, "peor de lo que está no la vas a dejar". Así que me presenté y sin muchos rodeos, le expliqué a Petunia lo que había pensado hacer. Cabía la posibilidad de que, con razón, me llamara maleducada, descarada y se fuera por donde mismo había venido. Sin embargo, me abrazó emocionada y me dijo que estaba deseando comenzar.

De camino a casa, intenté que me hablara de ella, pero añadió poco más a lo que su prima me había contado. Cuando le pregunté que por qué había decidido dejarlo todo e ir a estudiar a los Estados Unidos en lugar de quedarse en alguna universidad inglesa de prestigio, como Oxford o Cambridge, cambió de tema. Tampoco conseguí averiguar porqué justo ahora había decidido venir a España a ver a su prima, con la que claramente no tiene una buena relación.

Aprovechando que las chicas habían salido de compras, comencé con la primera parte de mi plan: el maquillaje. Saqué mis pinceles y mis acrílicos, y después de varias mezclas, opté por un tono entre rosado y marrón para los ojos. También alargué sus pestañas en los extremos. Traía las fosas nasales pintadas en rojo (!!!!!!!), así que utilicé el mismo color que para la sombra de ojos y parece que al menos no se ven tan de lejos. Estuve tentada de repintarle las cejas, pero pensé que aunque le daban una expresión de asombro perpetuo, no dejaba de ser la marca de sus genes Silkstone, así que las dejé como estaban. Aquí tenéis unas fotos del cambio de look, que aunque muy sutil, creo que le favorece.


Después pasé a la parte más difícil: el vestuario. Deseché el traje de tul rojo y rosa que traía puesto (no sé como a esta chiquilla se le ocurre viajar de esa guisa) y busqué un retal de tela tipo pata de gallo en blanco y negro, con el que le confeccioné un vestido de una sola pieza de inspiración años 50, con detalle de encaje en el bajo, y ceñido con un cinturón negro con hebilla doble plateada. Para completar el conjunto, hice un chal de raso negro que adorné con encaje y abalorios, y un tocado a juego con un pequeño velo de tul incluido. Cuando se lo puse, yo misma me sorprendí del resultado. No podía dejar de mirarla (y admirarla) y le pedí que posara para hacerle unas fotos. Aunque estaba algo nerviosa y le costaba cambiar de postura, creo que salió fantástica en las fotos.






Un par de horas más tarde, llegó el momento del reencuentro entre las primas. Barbie se quedó con la boca abierta, aunque enseguida se recompuso y se acercó para saludar a la invitada y presentarla a sus amigas.


-Chicas, esta es mi prima, Petunia. Aunque en casa la llamamos Petty.

-Me temo que lo de Petty la fea es ya agua pasada, querida prima. Como puedes comprobar, soy una mujer nueva. Llamadme Pe. Petunia es un nombre horroroso, no sé en qué estaba pensando mi madre cuando me lo puso -dijo con echándose a reír, lo cual suavizó un poco la tensión del ambiente.


-Ay pobrecilla, trae los ojos hinchados del viaje -comentó Gema, con la inocencia que le caracteriza.

-No te preocupes Gema, los traía así de nacimiento -le respondió Barbie en voz baja, aunque pude escucharla perfectamente -¡Ay!, ¡Vaya pisotón me has dado, Rossetti!

-Da gracias a que tu prima está hablando con Candela y no se ha enterado de lo que has dicho. No sé que es lo que pasa entre vosotras dos, pero en esta casa no consentiré que os habléis así. Te conozco y sé que eres una buena chica, Barbie. Intenta comportarte como tal.

Barbie se sonrojó, avergonzada.

-Lo siento, no volverá a pasar. Lo prometo.

¿Qué pensáis vosotr@s? ¿Cuál será la razón por la que estas dos primas se distanciaron?

sábado, 19 de febrero de 2011

Noticias...

-Acabo de mirar mi correo, y tengo buenas y malas noticias -me soltó Barbie hoy por la mañana.

-Las buenas primero, por favor...

-Las buenas es que al fin hemos localizado a Becky y Scarlett. No las han secuestrado ni nada por el estilo. Están en Madrid, esperando a que les arreglen los papeles del visado, tu hermana está con ellas. Calculan que hasta dentro de un par de semanas no podrán venir.

Suspiré aliviada. No sabía nada de las chicas desde hacía unos días, y empezaba a preocuparme. Entonces me acordé que esa era la buena noticia. Faltaba la mala.

-La mala noticia es que mi prima Petunia llegará mañana.

-¿Y que venga a visitarte una prima tuya es una mala noticia?

-Sí, la peor. Petunia es prima mía por parte de padre. Inglesa por los cuatro costados, y estirada como ella sola. Cuando éramos pequeñas me obligaban a jugar con ella... ¡era horrible! La persona más aburrida del mundo. Sólo le interesaban los libros, y para colmo, de los que no tenían dibujos...

-Y según tú, si a alguien le interesan los libros, es aburrido.

-Mortalmente. A no ser que se trate de novelas románticas, biografías de actores famosos o revistas de moda, leer es aburrido. Pero eso no es lo peor...

-No me digas... ¡hay algo más horrible que leer!

-¡Por supuesto! Es la persona con menos gusto para la ropa que conozco. Bueno, para la ropa, para el pelo, para el maquillaje... Es cierto que la pobre no es muy agraciada, pero si hubiera seguido mis consejos, hubiera sido una chica mucho más popular en el instituto. Después de todo, era la prima de la chica más popular de todas...

Quiero mucho a Barbie, y normalmente, aunque algo mandona y con aires de diva, suele ser un encanto. Pero lo de hoy se pasa de rosca. Me pregunto cuál será el problema en realidad.

-Cuando terminamos el instituto, se fue a Estados Unidos a estudiar. La aceptaron en Harvard, y cuando terminó la carrera la contrataron como profesora. Mira, tengo una foto de su graduación. Échale un vistazo y dime si no tengo razón.


Vale, guapa, lo que se dice guapa, no es. Y esa sombra azul celeste es un desastre. Pero debo reconocer que tiene... chispa. Sí, esa es la palabra. Estoy deseando conocerla.

-Oye Barbie... ¿te importaría pasarme su email? Después de todo, si va a quedarse un tiempo en casa, no estaría mal que hablara con ella antes.

Se me ha ocurrido una idea, y algo me dice que Petunia aceptará encantada.