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viernes, 24 de agosto de 2012

Ni los de Zara Home: Proyecto Dormitorio


Como ocurre casi siempre que se comienza una obra, se sabe cuándo se comienza, pero lo de terminarla ya es harina de otro costal. Así que una vez que dejé listo el salón, pensé que el dormitorio de la primera planta era también bastante sosito, y que ya que estaba metida en faena, lo mismo me daba continuar un poco más. Como podéis apreciar en la siguiente fotografía, la decoración dejaba mucho que desear:




Al igual que ocurrió con el salón, decidí conservar la base (el papel de las paredes, el tocador, la cama y la mesita de noche), pero quería evitar tanto hueco vacío y darle un aire más real. También decidí cambiar el suelo, tan oscuro que se fundía con el mobiliario, y añadir el armario de Barbie que os enseñé el mes pasado ya tuneado. Y aquí tenéis el resultado:




Algunos cambios saltan a la vista. El sofá-cama ha pasado a convertirse en un diván-cama con dos reposabrazos hechos con tubos de cartón, guata de relleno y tela negra. Cuando era pequeña siempre quise dormir bajo un dosel, como las princesas de mis cuentos, y si hubiera existido IKEA por aquella época no hubiera parado hasta tenerlo. Pensé que a mis chicas también les gustaría, así que lo añadí en el último momento. También quise dar más vida al sofá incluyendo cojines customizados, una pequeña manta y una alfombra.




Si los cuadros del salón estaban dedicados a Barbie, los del dormitorio lo están a uno de mis pintores favoritos, Gustav Klimt.




La lámpara de noche estaba hecha con cartulina roja, y no me convencía, así que la forré con un poco de raso blanco y un adorno floral en verde.




Y cual revista de decoración, preparé la bandeja del desayuno sin que le faltara detalle: una buena taza de té, la prensa del día y un ramito de flores.




Sobre la cama, la pequeña estantería que quité del salón sirve para exponer un trofeo y un detalle del cuadro de El Beso, además de los libros, los discos, la matrioska y el equipo de sonido que ya tenía.




El cojín de la izquierda lo personalicé con un puño de camisa. El de la derecha con un trozo de encaje bordado con lentejuelas y gasa estampada.




Pasemos ahora al tocador, que ha sufrido pocos cambios, más que nada algunos añadidos.




Los accesorios del Pack Basics Look n. 4: polvera, espejo y joyero; y un buen ramo de flores dentro de la copa que traía Pe (Campus Sweetheart). Además, un pequeño cojín sobre el taburete a juego con el remate de la trasera del diván-cama.




El armario fue algo complicado de pintar, y cuesta algo de trabajo cerrarlo y abrirlo, pero me encanta cómo ha quedado. Aquí podéis ver un detalle, mientras Kelly se esfuerza para llamar la atención de Guccipucci y que éste acuda a ella.




Vamos, Guccipucci se ve con unas ganas de juego tremendas...




La pared del lado del armario me seguía pareciendo desnuda, pero no quería añadir ni cuadros ni ventana alguna. Así que con unas cuentas improvisé un perchero que me ha venido de perlas.




Lo mismo el verano que viene vuelvo a hacer cambios, pero hasta entonces las chicas se tendrán que conformar con lo que hay...




¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!


viernes, 17 de agosto de 2012

Ni los de Zara Home: Proyecto Salón-Comedor


Ya os comenté en entradas anteriores que en la casa-estantería estábamos de reformas. El verano pasado, aproveché unos días que estuve de rodríguez para poner en marcha este proyecto, que podéis ver con detalle en esta entrada. Básicamente, transformé una estantería Billy en una casa de cuatro plantas para mis chicas sin apenas presupuesto, utilizando cartulinas, pinturas, materiales reciclados y algunas compras en El Corte Chino.


La verdad es que el asunto de crear dioramas me atrae mucho, pero al final el presupuesto muñequil termina invariablemente desviándose a la compra de Barbies, y nunca "invierto" en muebles u objetos del hogar a escala 1/6. Mi ilusión sería crear dioramas tan realistas y cuidados como los de Marta, de All4Barbie y Vanessa, de Van's Doll Treasures, que siempre consiguen dejarme ojiplática, pero me temo que para eso me queda mucho camino por delante. Las muñecas parecen cobrar vida en sus escenarios repletos de detalles y ni me imagino la cantidad de horas, trabajo y esfuerzo que dedicarán a su realización. Otro de los blogs que me inspiran es Mis Cosas, de Montse, una peluquera canina con mucho arte y sobre todo una imaginación desbordante, capaz de crear toda la decoración y parte del mobiliario de sus casas de muñecas a base de reciclar y reaprovechar los objetos más variopintos.

Mi casa-estantería es bastante sencilla en comparación con los trabajos de estas bloggers. El ático es un vestidor con el que estoy bastante satisfecha, por lo que no ha sufrido ningún cambio:




Justo debajo, en la segunda planta, estaba el salón o salita de estar. En este caso, el resultado me pareció muy pobre, pero no tenía tiempo ni materiales para mejorarlo, así que se quedó como un proyecto pendiente, que decidí retomar aprovechando las vacaciones. Éste es el aspecto que tenía a finales del verano pasado:




Y así es como ha quedado después de las reformas:




Las diferencias saltan a la vista, aunque la base es la misma, dos espacios separados visualmente por la trasera del sofá y por los colores predominantes en su decoración. Ahora uno de ellos es un pequeño office, que puede hacer las veces de comedor o de lugar de trabajo. Y para evitar la sensación de claustrofobia, nada mejor que una ventana mostrando un veraniego cielo azul.




La consola del fondo me parecía muy sobria, así que para animarla un poco y para que hiciera juego con la mesa (que ha pasado de tamaño mini-CD a CD completo sobre un tope de barra de cortina), añadí los círculos delanteros con papel adhesivo y los detalles plateados. Sustituí la pequeña estantería negra por un gran espejo, flanqueado por dos pares de cuadros protagonizados por la propia Barbie. A la izquierda, de arriba a abajo, la foto que Vogue Australia dedicó a nuestra pequeña icono de la moda y el homenaje de Barbie a la portada de Vogue del fotógrafo americano Erwin Blumenfeld. A la derecha, los homenajes de Barbie a Chanel y al también fotógrafo americano Man Ray. Los taburetes son en realidad dos portavelas que andaban por mi dormitorio, y ya sabéis que el portátil es una cajita de muestra de sombra de ojos. 




Aquí tenéis una instantánea de la consola con mayor detalle. Sobre ella he dejado los mismos elementos (el pequeño marco de fotos tamaño carnet, los botes hechos con sobrantes de madera y tornillos, el jarrón hecho de un trozo de tubería de cobre pintado), aunque he añadido el toque de la carta para darle más vida.




Aquí tenéis algunas fotos con mayor detalle. Sobre la mesa, una carpeta hecha con cartulina y goma elástica, un móvil y un bolígrafo hecho con un palillo y cintas adhesivas plateada y negra. Como elemento decorativo, al centro de flores que ya tenía le sumé una pequeña bandeja (un botón de metal) con algunas cuentas de colores. 




La zona de descanso también ha sido modificada. He dejado el sofá y la mesa auxiliar (las partes superior e inferior de una caja de Martini Gold), así como la trasera intactas, pero pinté el sillón estilo pop (un viejo reposa-móvil) de mi marido que pegué sobre una tapa de un bote de cream) de negro para integrarlo en el conjunto, y añadí una alfombra a juego con el estampado del sofá, hecha de fieltro. 







La vieja cajita de bisutería también ha sido pintada y se ha convertido en un revistero, y en el hueco bajo la mesa he dejado una mantita para las frías tardes de invierno.






Sobre la mesa, una pequeña maceta (el tapón de un bote de maquillaje), un marco de fotos y otro de los botes con tapa de tornillo. La bandeja es una flor de madera que adornaba un viejo perchero. 




La pared derecha, a pesar del estampado del papel, me parecía muy desnuda, así que imprimí unos retratos de los distintos rostros de Barbie a lo largo de su historia. 




Me gusta que lo antiguo y lo nuevo se fundan en esta pequeña habitación.




Y creo que aunque todavía tengo mucho que aprender, la reforma le ha sentado bien al salón. Eso sí, no descarto futuras mejoras el próximo verano...




La próxima semana os enseñaré el trabajo de redecoración del dormitorio.

¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!


domingo, 1 de abril de 2012

Las Regis


En primer lugar me gustaría pediros disculpas por tener el blog, y en general la blogosfera, algo abandonados, pero como ya os comenté la semana pasada entre el trabajo y lo que por desgracia no es el trabajo tengo poco tiempo y demasiados frentes abiertos. Como bien dijo Bilbo Bolsón, me siento dispersa, como mantequilla untada sobre demasiado pan. Resumiendo. Que el jueves en España hubo huelga por la reforma, pero en mi casa las niñas llevan en huelga medio mes porque apenas me da para desearles los buenos días y las buenas noches. 

Así que entre una cosa y otra, y teniendo en cuenta la conmoción que ha causado en casa la publicación del reportaje sobre Barbie de Gossip Queens, se me había olvidado totalmente contaros lo que ocurrió hace un par de sabados, cuando el sonido de un claxon y unas voces femeninas a grito pelado me arrancaron de los brazos de Morfeo:

-¡Ehhhhhh! ¿Hay alguien en casa? ¡Britney! ¡Britney! ¡Ya estamos aquíiiiiiiiiiiiiii!

Supuse que aquellas chicas, fueran quienes fueran, venían buscando a Britney Moore, así que enseguida las saqué de dudas y les indiqué que podrían encontrarla en casa de Acerico, tan sólo unos cientos de metros más adelante.

-Pero me temo que ahora mismo no encontraréis a nadie en casa -puntualicé-. Están de compras. Y no volverán hasta tarde.

Sin embargo, aquella noticia no pareció alterar en lo más mínimo su buen humor.

-¡No hay problema! -gritaron al unísono-. Estoy segura de que podemos esperar aquí un rato. Me llamo Lelly St. Regis-informó la conductora, saludando con una mano-, y ésta es mi hermana Kelly. Y éste pequeñín -dijo señalando a un chihuahua con cara de pocos amigos- es Guccipucci. ¡Somos las mejores superamigas de Britney! -volvieron a gritar a coro.





Me daba cosa dejarlas allí esperando, así que les abrí la puerta y las invité a entrar, con el coche incluido. La verdad es que hacía poco que les había habilitado a mis chicas la balda inferior de su casa-estantería en plan terraza, y me pareció el sitio perfecto para que aparcaran su coqueto Fiat 500 y se pusieran cómodas.  Las invité a un café, y por supuesto, a que me hablaran un poco de ellas mismas.





Por lo visto, ambas son las herederas de los hoteles St. Regis, que para ser sincera yo ni conozco pero que deben ser la competencia de los Hilton, porque por lo que pude deducir de su alegre charla, Paris es su archienemiga número uno desde la más tierna infancia. Por lo visto, sus respectivas nannies ya se peleaban y hacían carreras de carritos por coger el mejor banco de Central Park.

-Paris es taaaaaaaaaan vulgar -corearon-. Paris Paris, no la ciudad, claro. Oye, y nos encanta esta terraza -continuó Lelly-. Es tan..., tan... ¡cuqui! -volvieron a coincidir. 




Por el contrario, parecían adorar a Britney.

-Nos conocimos en nuestro primer campamento de moda, a los seis años, y desde el primer momento supimos que era la chica más in. Siempre ganaba las pruebas de los doscientos metros plataforma y la gymkana de accesorios. Eso sí, nosotras éramos imbatibles en lanzamiento de Visa Oro.




Mientras las escuchaba hablar de aquellos campamentos fashionistas, no podía evitar mirar de reojo al "adorable" Guccipucci, que más que de cariñosa mascota tenía apariencia de megavillano que planea dominar el mundo o acabar con él. Estaba segura de que en cualquier momento de aquél hocico saldría un "mua ha ha ha" que anunciaría el apocalipsis augurado por los Mayas.




La verdad es que entre anécdotas y risas el tiempo pasó volando. 

-Esto... ¡lo hemos pasado muy bien! Pero tenemos que irnos. Todavía tenemos que decirle a Brit que hemos llegado y buscar algún hotel donde alojarnos. Aunque claro, ir de un hotel a otro y de una ciudad a otra durante años y años es taaaaaaaaaaan estresante. Estamos taaaaaaaaaaaaaaaaan cansadas de dormir en camas que nunca son nuestras, y de esos desayunos buffet...

Me miraron con ojitos de cachorrillo abandonado (exceptuando Guccipucci, que me miró con ojitos de científico loco), y no me dio tiempo de pensar las palabras cuando éstas ya habían salido de mi boca.

-Si os apetece podéis quedaros aquí. No hay grandes lujos pero puedo aseguraros que estaréis cómodas. Eso sí... ¡aquí no hay servicio de habitaciones!

-¡Gracias! -gritaron a la vez-. Será maravilloso volver a tener un sitio al que llamar hogar. ¡Estamos deseando contárselo a Brit! Pero antes... ¡una foto para conmemorar este momento tan importante! Prometemos poner nuestra mejor pose.


¡Y si esa era su mejor pose, no me extraña que siempre quedaran en último lugar en el Posetlón!












¡Besos para tod@s, y feliz Semana Santa!

martes, 20 de marzo de 2012

The Pink House

Aunque esta mañana ha comenzado la primavera (¡¡bieeeeeeeen!!) y los Reyes quedan ya algo lejos, no quiero dejar pasar la oportunidad de mostraros el último de los regalos muñequiles que me llegaron en esa fiesta, toda una sorpresa no sólo para mí, sino también para mis niñas que alucinaron cuando vieron que, al fin, tenían una casa de su tamaño en la que poder vivir y, sobre todo, en la que poder hacer fiestas.

Aprovechamos que Victoria se encontraba allí tomando medidas para realizar algunos cambios en The Pink House (siendo de Barbie no podía llamarse de otra forma), para colarnos, pedir que nos mostrara las distintas dependencias y hacer algunas fotos.



Victoria nos recibió encantada y enfundada en un nuevo diseño de McQueen, y es que ser la mejor amiga del joven diseñador tiene sus ventajas.



Una vez dentro nos mostró el salón con su cómodo sofá en rosa pantone.
- ¡Al fin un cómodo lugar en el que poder sentarnos y charlar un rato con las amigas sobre moda!



Mientras estábamos allí aparecieron Didi y Alex. Ellas también estaban ansiosas de conocer un poco más el que será su hogar.



Subimos con ellas al piso superior que servirá de dormitorio y de terraza en la que poder disfrutar de maravillosas veladas durante los meses de verano.



Allí Alex les contó a sus amigas la buena noticia... ¡próximamente será portada de una revista de moda! Esa misma tarde tiene la sesión de fotos en la que compartirá flashes con su querido Lukas.



Victoria les contó a las chicas la idea de modificar el baño y convertirlo en una habitación donde poder exponer todos sus vestidos y complementos y es que... ¿quién quiere un inodoro pudiendo tener un vestidor?



Las chicas nos despiden y nos invitan a volver cuando queramos. Nosotros hemos prometido regresar y así poder disfrutar de las reformas que tienen previstas.


viernes, 23 de septiembre de 2011

Home Sweet Home

Como lo prometido es deuda, aquí os dejo un detallado reportaje de mi casa-vitrina ya terminada. En primer lugar, no os imaginéis nada sofisticado, glamouroso o realista. Me impuse algunas normas a la hora de hacerla, así que por adelantado ya sabía que el resultado no iba a ser nada así. Sin embargo, he disfrutado muchísimo al diseñarla y sobre todo al crearla, y lo mismo a algun@ de vosotros os puede servir algo de lo que he hecho.

Las normas que decidí seguir son las siguientes:
1. Por encima de todo, reciclar y tunear... me hacía ilusión crear cada detalle yo misma.
2. Nada de gastar dinero en muebles de muñeca (aunque si alguien me regala alguna vez el sofá de Jonathan Adler no voy a hacerle ascos, prometido).
3. Las únicas compras permitidas son en los chinos o papelerías/tiendas de manualidades.
4. Nada de monocromía para la casa de mis niñas. Colores tan alegres como ellas, aunque por supuesto combinados con estilo.

Empecemos por el ático, que incluye un altillo con cajas blancas (Kassett para CDs y para DVDs, 2,99 € y 6,99 €, de Ikea, que compré junto con la estantería Billy, 35 €) donde guardar la ropa de Barbie y Ken. Debajo del altillo se encuentra, por supuesto, el vestidor. Para las paredes, utilicé cartulina malva, gris y negra; para el lateral usé una hoja de un cuaderno de scrapbooking que mi hermana pequeña me trajo de Miami. El suelo es un tablero de madera que cortó mi padre y que teñí con una mezcla de betún de judea y aguarrás. Ahí tenéis a Scarlett, que se está preparando para salir a cenar.



No tenía por casa ningún espejo que pudiera aprovechar, así que compré en los chinos dos espejos (1 € cada uno) con el marco de espuma. Los corté, los pegué y los pinté de negro, así quedó un espejo alargado donde las chicas pudieran verse de cuerpo entero.



La estantería la compré hace algunos meses en un chino, ya la vistéis en una entrada anterior (2 €). La pinté de negro y le quité la tapa de cristal. Las cajas-sombrereras las guardaba de unos anillos que me regalaron, y los ositos son las tapas de unos tarros de colonia. Con un trocito de cartulina en forma de tubo apañé un expositor para cinturones y gafas de sol.



Un joyero forrado con tela que tenía rodando por la casa se ha convertido en un cómodo sillón donde poder calzarse. El cojín venía con un reloj, está hecho de cuero y me pareció perfecto sobre el sillón. Sobre los laterales de la estantería y el armario atornillé unos corchetes negros, a modo de colgadores.


Por último, en los chinos compré estos marcos tamaño foto de carnet (0,75€ cada unidad), y por internet busqué imágenes de zapatos Louboutin y Manolo Blahnik's que fueran bien con la decoración del vestidor.


El armario ya lo conocéis, es el que me ayudó a hacer mi padre. Coloqué todas las cajas de zapatos encima para dejar los estantes más despejados, y puse tiradores (chinchetas señalizadoras de los chinos, 0,75 €) en los cajones.


Sobre un trozo de cartulina negra pegué tres corchetes negros para hacer un perchero. La bolsa de compras de Naf Naf la hice con un sobre de los que vienen con botones de repuesto, dos trocitos de cordoncillo y cinta adhesiva.



Pasemos ahora al salón, para el que utilicé cartulina gris, verde y negra, además de otra hoja de scrapbooking. El suelo es otra lámina de madera, esta vez pintada de gris. Quise que el salón fuera un espacio para que las chicas se relajen y descansen, un lugar donde estuvieran cómodas, y ahí están Candela y Carol para corroborarlo.


Candela está leyendo una revista sentada sobre un sillón que en realidad era un reposamóvil de mi marido, que he pegado sobre una tapa de crema de la cara para darle mayor altura. La pequeña estantería ya la visteis en la entrada sobre el cumpleaños de Shelley, y el aparador es la mesa de profesor que fabriqué para Pe con una caja de un juego de lotería. La repinté de negro, marqué el centro para simular unas puertas y pegué dos cuentas a modo de tiradores. En la esquina me gustaría poner una lámpara, pero de momento van a tener que aguantarse con este adorno de ramas. La maceta, al igual que el pie de la mesita auxiliar, están hechos con unos antiguos topes de barra de cortina repintados. La tabla de la mesita es un minicd prehistórico forrado con papel adhesivo.


Esta vez para el marco de fotos elegí una imagen de Shelley con Pobre Oso. Los tarros son dos trozos de madera que encontré entre los cachivaches de mi padre, y las tapas son tornillos. El jarrón es un trozo de tubería que también salió de otra de las cajas de cachivaches de mi padre. Las flores son de Mattel.


Carol, que como podéis ver está ya totalmente integrada en su nuevo hogar, se está poniendo al día sobre sus compañeras en nuestro blog. El sofá y los cuadros ya los conocéis de la fiesta de cumpleaños de Shelley. Los cojines los rehice con un nuevo diseño, ya que en esa ocasión estaban sólo apuntados con unos alfileres. Decidí utilizar la base de la caja de Martini Gold como mesa auxiliar, y la trasera es la tapa del armario de Barbie.


Os dejo una foto del portátil que le hice a las niñas. Pensé que si para los de Mattel cualquier cosa se fabrica con plástico y cartulina, yo podía hacer lo mismo. Se trata de una cajita de esas de obsequio de sombras de Clinique que estaba casi gastada (que bien que lo guardo todo, aunque empiezo a pensar si eso no será uno de los primeros síntomas del Diógenes). Le quité las sombras y pegué las pegatinas con la pantalla y el teclado, et voilà! Un apañado portátil para que las chicas puedan estar al día en la red.


La última habitación es el dormitorio, y teniendo en cuenta que era la que menos me gustaba, tampoco ha quedado tan mal al final. Para forrar las paredes utilicé cartulina roja, negra y dos láminas de scrapbooking. El suelo es una lámina de madera forrada con papel adhesivo que compré en los chinos (1 €). Los muebles son los que Vero me regaló, repintados en negro.


Gema anda con la cabeza en las nubes desde que conoció a Nacho. Ahí la tenéis, peinándose y canturreando más feliz que una perdiz.


Los tarros están hechos con la parte de cristal de tres bombillas, los tapones con cuentas de madera pintadas de rojo. La polvera es la de Leilah.


También aproveché algunos de los objetos de los que me regaló Vero, como esos botes, el cepillo y el peine. El cuelga collares, que no se ve muy bien, es un corchete enorme doblado para que se quede de pie.


El perchero es uno de esos maniquíes para colgar collares. La verdad es que lo tenía guardado, y ha resultado ser el elemento más importante del dormitorio, y el que me dió la combinación de colores que utilicé para las paredes.


El cabecero fue un quebradero de cabeza. En su lugar original quedaba fatal, y la cama era demasiado larga como para ponerla cruzada. Así que al final decidí ponerlo de forma que hiciera las veces de sofá cama. Tuve que rematar el cabecero con un cordón, ya que no traía el encaje original. La colcha y los cojines (excepto el del centro, que es también de un reloj), están hechos con un viejo chaquetón que se me había roto y que no tiré a la basura por si lo podía aprovechar (y mira por donde fue así). La lámpara la hice con un bolín de billar, alambre y cartulina. La pequeña Kitty era un adorno para el móvil, me pareció que quedaba mona ahí encima.



Shelley se ha quedado dormida encima de Pobre Oso. Así parece hasta casi buena, aunque creo que Pobre Oso no se atreve ni a respirar no vaya a ser que se despierte...


Bueno, espero que os haya gustado, y que algo de lo que he hecho os pueda resultar de utilidad. ¡Gracias por leer hasta el final esta entrada kilométrica!