Ya os comenté en entradas anteriores que en la casa-estantería estábamos de reformas. El verano pasado, aproveché unos días que estuve de rodríguez para poner en marcha este proyecto, que podéis ver con detalle en esta entrada. Básicamente, transformé una estantería Billy en una casa de cuatro plantas para mis chicas sin apenas presupuesto, utilizando cartulinas, pinturas, materiales reciclados y algunas compras en El Corte Chino.
La verdad es que el asunto de crear dioramas me atrae mucho, pero al final el presupuesto muñequil termina invariablemente desviándose a la compra de Barbies, y nunca "invierto" en muebles u objetos del hogar a escala 1/6. Mi ilusión sería crear dioramas tan realistas y cuidados como los de Marta, de All4Barbie y Vanessa, de Van's Doll Treasures, que siempre consiguen dejarme ojiplática, pero me temo que para eso me queda mucho camino por delante. Las muñecas parecen cobrar vida en sus escenarios repletos de detalles y ni me imagino la cantidad de horas, trabajo y esfuerzo que dedicarán a su realización. Otro de los blogs que me inspiran es Mis Cosas, de Montse, una peluquera canina con mucho arte y sobre todo una imaginación desbordante, capaz de crear toda la decoración y parte del mobiliario de sus casas de muñecas a base de reciclar y reaprovechar los objetos más variopintos.
Mi casa-estantería es bastante sencilla en comparación con los trabajos de estas bloggers. El ático es un vestidor con el que estoy bastante satisfecha, por lo que no ha sufrido ningún cambio:
Justo debajo, en la segunda planta, estaba el salón o salita de estar. En este caso, el resultado me pareció muy pobre, pero no tenía tiempo ni materiales para mejorarlo, así que se quedó como un proyecto pendiente, que decidí retomar aprovechando las vacaciones. Éste es el aspecto que tenía a finales del verano pasado:
Y así es como ha quedado después de las reformas:
Las diferencias saltan a la vista, aunque la base es la misma, dos espacios separados visualmente por la trasera del sofá y por los colores predominantes en su decoración. Ahora uno de ellos es un pequeño office, que puede hacer las veces de comedor o de lugar de trabajo. Y para evitar la sensación de claustrofobia, nada mejor que una ventana mostrando un veraniego cielo azul.
La consola del fondo me parecía muy sobria, así que para animarla un poco y para que hiciera juego con la mesa (que ha pasado de tamaño mini-CD a CD completo sobre un tope de barra de cortina), añadí los círculos delanteros con papel adhesivo y los detalles plateados. Sustituí la pequeña estantería negra por un gran espejo, flanqueado por dos pares de cuadros protagonizados por la propia Barbie. A la izquierda, de arriba a abajo, la foto que Vogue Australia dedicó a nuestra pequeña icono de la moda y el homenaje de Barbie a la portada de Vogue del fotógrafo americano Erwin Blumenfeld. A la derecha, los homenajes de Barbie a Chanel y al también fotógrafo americano Man Ray. Los taburetes son en realidad dos portavelas que andaban por mi dormitorio, y ya sabéis que el portátil es una cajita de muestra de sombra de ojos.
Aquí tenéis una instantánea de la consola con mayor detalle. Sobre ella he dejado los mismos elementos (el pequeño marco de fotos tamaño carnet, los botes hechos con sobrantes de madera y tornillos, el jarrón hecho de un trozo de tubería de cobre pintado), aunque he añadido el toque de la carta para darle más vida.
Aquí tenéis algunas fotos con mayor detalle. Sobre la mesa, una carpeta hecha con cartulina y goma elástica, un móvil y un bolígrafo hecho con un palillo y cintas adhesivas plateada y negra. Como elemento decorativo, al centro de flores que ya tenía le sumé una pequeña bandeja (un botón de metal) con algunas cuentas de colores.
La zona de descanso también ha sido modificada. He dejado el sofá y la mesa auxiliar (las partes superior e inferior de una caja de Martini Gold), así como la trasera intactas, pero pinté el sillón estilo pop (un viejo reposa-móvil) de mi marido que pegué sobre una tapa de un bote de cream) de negro para integrarlo en el conjunto, y añadí una alfombra a juego con el estampado del sofá, hecha de fieltro.
La vieja cajita de bisutería también ha sido pintada y se ha convertido en un revistero, y en el hueco bajo la mesa he dejado una mantita para las frías tardes de invierno.
Sobre la mesa, una pequeña maceta (el tapón de un bote de maquillaje), un marco de fotos y otro de los botes con tapa de tornillo. La bandeja es una flor de madera que adornaba un viejo perchero.
La pared derecha, a pesar del estampado del papel, me parecía muy desnuda, así que imprimí unos retratos de los distintos rostros de Barbie a lo largo de su historia.
Me gusta que lo antiguo y lo nuevo se fundan en esta pequeña habitación.
Y creo que aunque todavía tengo mucho que aprender, la reforma le ha sentado bien al salón. Eso sí, no descarto futuras mejoras el próximo verano...
La próxima semana os enseñaré el trabajo de redecoración del dormitorio.
¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!





























