Hace un par de semanas, en el blog Barbie, Familiay Amigos & Monster High su autora, Noemí, publicó una entrada en la que
alertaba de un timo que se podría estar dando por Internet. Al parecer algunos
vendedores están ofreciendo la re-edición de Clawdeen Wolf haciéndola
pasar por la de la primera edición del 2010 (con el consiguiente aumento de
precio). Además de servirme de aviso, el post sirvió para que me acordara de
que, además de todas las Barbies, en las estanterías de mi estudio también vive
una Monster High.
Aunque no soy mucho de estos pequeños monstruitos,
lo cierto es que una de ellas consiguió colarse entre los regalos que dejaron
SS.MM. de Oriente el pasado mes de enero, y desde entonces vive su existencia
en silencio sentada sobre una de las baldas superiores, ajena a los continuos
debates de mis niñas acerca de si este verano primará más el color mint o los tonos flúor.
Así que, animado por la entrada que acababa de leer y con la finalidad de darle a mi Clawdeen su minuto (léase entrada) de gloria, la agarré y me dispuse a hacerle su correspondiente reportaje fotográfico.
Tras preparar para las fotos a esta pequeñaja, algo tengo que reconocerle a estas muñecas: su amplitud de movimientos. Creo que ya he comentado en alguna ocasión que prefiero a las Barbies pivotales por el juego que dan a la hora de ponerlas a posar, en este sentido, las Monsters High cuentan con mejores articulaciones, permitiendo más y mejores poses que las Barbies. ¿El problema? Hacerles mantener el equilibrio con esa cabeza tan desproporcionada sobre ese minúsculo cuerpecito.
Otro
elemento interesante es la posibilidad de desmontar las manos, al igual
que lo pueden hacer las FR, lo cual facilita el poder vestirlas sin que
los dedos de enganchen en la ropa.
Del outfit de Clawdeen sin duda el elemento que más me llamó la atención fue su calzado, unas fantásticas botas de caña alta y largos tacones dorados que son la envidia de muchas de mis chicas, las cuales sueñan con calzarlas algún día, aunque, por el momento, yo sólo las imagino combinadas con algún conjunto de influencia LadyGaguiana.
Así que, animado por la entrada que acababa de leer y con la finalidad de darle a mi Clawdeen su minuto (léase entrada) de gloria, la agarré y me dispuse a hacerle su correspondiente reportaje fotográfico.
Tras preparar para las fotos a esta pequeñaja, algo tengo que reconocerle a estas muñecas: su amplitud de movimientos. Creo que ya he comentado en alguna ocasión que prefiero a las Barbies pivotales por el juego que dan a la hora de ponerlas a posar, en este sentido, las Monsters High cuentan con mejores articulaciones, permitiendo más y mejores poses que las Barbies. ¿El problema? Hacerles mantener el equilibrio con esa cabeza tan desproporcionada sobre ese minúsculo cuerpecito.
Del outfit de Clawdeen sin duda el elemento que más me llamó la atención fue su calzado, unas fantásticas botas de caña alta y largos tacones dorados que son la envidia de muchas de mis chicas, las cuales sueñan con calzarlas algún día, aunque, por el momento, yo sólo las imagino combinadas con algún conjunto de influencia LadyGaguiana.






