Desde que conseguí a Vanessa Perrin a mediados del mes de febrero, me propuse no darme caprichos muñequiles hasta verano (a excepción de algún pack de ropa o complementos fashionistas, que suelen estar apañados de precio y al menos me ayudan a pasar el mono). Sin embargo el mes pasado, mientras curioseaba en www.todocolección.net, vi a una de las "me puedo olvidar de ella" de mi wishlist a un precio que no podía creer y que estaría más que dispuesta a pagar... si no fuera por la dichosa promesa que me había hecho.
Cuando se lo comenté a mi marido, su respuesta provocó que me lo comiera a besos al instante: "Bueno, pero si te la regalo yo, realmente no cuenta". Así que cogió el ordenador e hizo todos los trámites para que mi nueva inquilina llegara sana y salva en menos de diez días.
Seguro que much@s de vosotr@s ya sabéis de quién se trata, teniendo en cuenta el revelador título de la entrada. Para aquellos que no, os presento a Elle Woods, nacida, criada y mimada en Bel-Air (Los Ángeles, U.S.A.).
La vida de esta chica no tiene desperdicio (de hecho, fue llevada al
cine por la Metro Goldwyn Meyer en dos películas protagonizadas por una
de mis actrices favoritas, Reese Witherspoon): Abandonada por su novio, que la considera guapa, rubia y por ende descerebrada, Elle decide reconquistarlo demostrándole que debajo de esa hermosa melena se esconde una mujer inteligente que es capaz de sacarse el título de abogada en la prestigiosa universidad de Harvard. Por supuesto, irá acompañada de su inseparable mascota, el pequeño chihuahua Bruiser.
Una vez allí, Elle descubre su vocación como letrada, se gana a sus compañer@s con su gran corazón y demuestra su ingenio y brillante inteligencia. También descubre que su novio de toda la vida no merece la pena, y conoce al que termina convirtiéndose en el amor de su vida, un abogado llamado Emmett.
Al terminar la carrera y siendo la primera de su promoción, Elle trabajó durante un año en un prestigioso buffete de abogados. Pero al descubrir que defienden a una empresa de cosméticos que experimenta con animales, Elle deja su trabajo y se traslada al mismísimo Capitolio, para conseguir que el congreso apruebe un proyecto de ley que proteja a los animales ante este tipo de experimentos.
Contra viento y marea y con el buen corazón y el saber hacer que la caracteriza, Elle consigue su propósito justo antes de su enlace con Emmett.
Mi pequeña Elle llegó a casa vestida con el outfit que utilizó en su primer día en el Capitolio, excepto por un par de detalles. Se trata de un look muy Jacqueline Kennedy, pero en perfecto rosa Pantone:
Tanto la chaqueta como la falda están muy bien rematadas e incluyen forro interior. Los accesorios también están bien terminados: sombrero, collar de perlas de dos vueltas y el original escote que popularizó la famosa Primera Dama.
Por supuesto, Elle nunca se quita su tarjeta identificativa, que le permite acceder a las dependencias del Capitolio.
Huelga decir que Bruiser la acompaña donde quiera que va, eso sí, con vestido a juego y un bolso de lunares de lo más chic.
Si a algo tengo que ponerle un pero es a las sandalias. Pero como le dijeron a Jack Lemmon en "Con faldas y a lo loco"... nadie es perfecto.
En realidad, el outfit original incluía un par de guantes blancos largos, y un bolso de mano con un pañuelo atado. Rebuscando en el vestidor de mis chicas encontré lo que hacía falta para que fuera perfecto.
Elle tardó poco más de dos minutos en ganarse a todas mis chicas, y no es de extrañar porque se trata de alguien absolutamente adorable. Tanto es así, que ella y Bruiser han querido dedicaros un saludo con todo su cariño:
¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!











