El mes pasado tuve que pasar unos días en Málaga, así que una tarde, para despejarnos un poco, mi cuñada y yo salimos a asaltar jugueterías. Ya os he comentado alguna vez que mi cuñada también es una enamorada de Barbie, y guarda todas las suyas y un sinfin de complementos (boutique, peluquería, caravana...) en espera de tener un lugar para poder exponerlos como se merecen. Nuestra primera parada fue en Juguetes Carrión, donde encontré dos ofertas interesantísimas. Una de ellas me dio la idea para esta entrada. La segunda os será debidamente presentada la semana que viene...
Aplastado bajo un montón de packs de ropa fashionista, encontré una caja color rosa pantone que me hizo ponerme a dar saltos en mitad de la juguetería. Se trataba de un set Duo Fashion Fever, con dos conjuntos veraniegos para vestir iguales a Barbie y Shelly. Incluía albornoz amarillo, bañador estampado, sandalias playeras y visera. Su precio: 3 euros (y eso que marcaba 15).
Obviamente, el pack causó sensación entre mis chicas, que con la llegada del calor están deseando estrenar ropa acorde con la estación estival. Sin embargo, en cuanto informé que la afortunada tendría que llevarse a la pequeña (y casi buena) Shelley consigo (que para eso era un pack duo), a todas les salieron planes. Bueno, a todas menos a una.
-Supongo que para variar me tocará a mí -se quejó Pe, que sigue ejerciendo de niñera con nuestra fierecilla-. Y yo que me prometía una primera jornada de playa tan romántica como la del año pasado... Menos mal que Ralph es un buenazo y tiene una paciencia a prueba de bomba.
Y por lo que unos días después me contó Pe, desde luego que el chico la tiene...
Y por lo que unos días después me contó Pe, desde luego que el chico la tiene...
Por supuesto el día de playa comenzó temprano por la mañana. Ralph vino a recoger a Pe y a Shelley, y las llevó a pasar el día a la Barrosa. Hacía un poco de viento de poniente, lo suficiente para que el sol no picara demasiado pero no tanto como para comer tortilla rebozada en arena. La verdad es que el desembarco en la playa me recordó a los de mi infancia. Al igual que mi padre, Ralph cargó diligentemente con todos los trastos "necesarios" para pasar el día:
Que si la tumbona...
Que si la tabla, la nevera y la bolsa con la comida...
Que si el flotador ("¿Pero de verdad necesitais todo esto?" se quejaba mi padre, al igual que el pobre Ralph)
No olvidemos las sillas y las mesas...
Ya habrá algun@ que estará pensando que dónde anda metida Pe, y que si ella no podía ayudar un poquito al pobre hombre. Os puedo asegurar que también tenía sus problemas. Y es que llevar la bolsa de las toallas a la vez que evitar que Shelley no provoque un "accidente" no es moco de pavo. Al final optó por llevarla en brazos... Mi madre tenía que llevarnos a mis hermanas, a mi prima y a mí, cubos, rastrillos, palas y maxibolso lleno de toallas incluidos. Todavía no entiendo cómo se las maravillaba. Así tiene la pobre las cervicales ahora...Vamos, que mi padre al final salía ganando, jejeje...
Al igual que mi madre, lo primero que hizo Pe al llegar al puesto base fue embadurnar a Shelly de crema protectora. Y al igual que nosotras, Shelly estaba deseando que terminara para poder ir al agua y no salir de allí en dos horas.
Mientras, Ralph se dedicó a adecentar el puesto base.
Estaba claro que tenía que olvidarse algo... ¡la sombrilla!
Ralph decidió acompañar a Shelly al agua. Sobre todo, porque a su lado el tiburón de Spielberg es Nemo. No me diréis que el bañador que lleva el chico no tiene desperdicio...
¡Aquello sí que era el paraíso para Pe! Se preparó para pasar un rato de relax al sol, y como era de esperar, se quedó dormida...
Cuando despertó y miró la hora, no podía creerlo... ¡había dormido más de dos horas seguidas! Y lo peor era que todo seguía en calma a su alrededor. ¿Dónde estaba Ralph? Y sobre todo... ¿dónde estaba Shelly? ¿Debía ir al puesto de la Cruz Roja para que avisaran por megafonía de que una especie de minisociópata andaba suelta por la playa? ¿Que si la veían era muy importante no acercarse a menos de un metro de ella y que bajo ningún concepto debían dejar ningún tipo de utensilio a su alcance? Sin embargo, en ese momento la vio acercarse muy dispuesta hacia un montículo de arena situado a unos pocos metros de la tumbona en la que Pe seguía sentada.
-Esto... Shelly, cariño... ¿has visto a Ralph por alguna parte? -preguntó con un deje de preocupación.
La niña hizo un gesto afirmativo con la cabeza, mientras seguía concentrada en su tarea de añadir puñados de arena al montículo en cuestión.
-El tío Ralph está aquí mismo -añadió.
-¿"Aquí mismo" quiere decir en la playa, en algún lugar de la playa?
-En algún lugar no... ¡aquí, con nosotras!
Pe echó un vistazo a su alrededor, temiendo que el espíritu de un Ralph recién ahogado fuera a aparecer en cualquier instante.
-Verás, es que le estuve contando que el otro día en la tele echaron un documental muy interesante sobre los "espás". Y le dije que si quería que le hiciera un "tatramiento espasial". ¡Y quería! ¡Mira! le he hecho una "voltura" de fango.
Pe dirigió la vista hacía el montículo de arena que señalaba Shelly, y lo que vio la dejó sin palabras...
Afortunadamente, cuando Pe lo desenterró, Ralph estaba en perfectas condiciones (aparte de algo de arena en ojos y boca) y según sus propias palabras "nunca había tenido un cutis tan exfoliado y suave".
Creo que para el año que viene no consigo que se vuelvan a llevar a Shelly a la playa ni a cambio de la colección completa de Fashion Avenue...
¡Besos para tod@s y feliz comienzo del verano!













































