















Aunque no sean tan estilizadas como las Basics, Didi y Alex son muy especiales ya que aguantan horas y horas de pruebas, peinados, posturas… Es por ello que, como agradecimiento, decidí comprarles un regalito... ¿Y qué mejor regalo para unas Barbies que ropa y complementos? Bueno sí, un Ken es también un buen regalo, pero prefería algo que pudieran compartir sin que peligrara su amistad, así que busqué los nuevos packs de zapatos y bolsos Fashionistas y pillé un par de vestiditos, que a ellas también les gusta estrenar modelitos.
Hace algunas semanas gané un concurso en "La Casa de Cloti", un blog que rebosa arte por los cuatro costados. En él podréis encontrar interesantes entradas sobre libros, recetas, muñecas, y sobre todo, maravillosas labores que realizan la propia autora o sus amigas. En fin, que unos días después, cuando salía para trabajar, encontré toda una sorpresa en mi buzón: un sobre que encerraba tres tesoros. El primero, una postal preciosa escrita por Cloti, el segundo, un original abaya negro con detalles de flores en azul procedente del mismo Qatar, y el tercero, un traje de fiesta con etiqueta Sindy. Aquí os dejo unas fotillos, y aprovecho para dar las gracias a Cloti por este premio... ¡has acertado de pleno!





Algun@s ya sabéis cómo llegó Alex a casa y la función que tenía encomendada, ser el conejillo de indias en el que probar los trajes para que la delicada Helena sufriera lo menos posible (es lo que tiene ser una top). Sin embargo, he de admitir que, a medida que pasaban las semanas, la pobre Alex iba quedando relegada a un segundo plano, e incluso a un tercero. La causa de todo esto… sus enooooormes pies. Era un poco frustrante vestirla elegantemente para luego tener que dejarla descalza en plan Remedios Amaya y su barca, la cual no es que la llevara a la deriva, si no que directamente naufragó (Spain, zero points). En fin, parece ser que Alex vio la sesión de fotos de Didi en la que posaba con los zapatos Basics y le entró tanta pena al verla lucir esos tacones, tan altos, tan bonitos... y tan pequeños, que se pasó varios días con los ánimos por los suelos, ni siquiera la invitación de una amiga pasar el fin de semana en Caños de Meca lograron arrancarle una sonrisa. Cuando Didi me comentó que Alex había rechazado la proposición supe que había tocado fondo y que debía hacer algo, así que decidí jugar a ser el Doctor Frankenstein por ¿una? vez y probar con un cambio de cuerpos. La cuestión era... ¿de dónde podría sacarlo? Deseché las opciones que convertirían a Alex en un bicho raro (cuerpos de Barriguitas, Bratz, Polly Pockets y demás) y recordé que en casa de mi cuñada andaban metidas en una caja... ¡un par de MyScene! ¿No tenían la misma talla que las Barbies? Pues listo, donante localizada.
La operación fue rápida y sin complicaciones. Alex entró en quirófano sobre las 17:00 horas y cinco minutos después ya tenía su nuevo cuerpo. No hicieron falta tijeras ni ningún otro instrumento quirúrjico, así que no sufrió demasiado. Aunque el nuevo cuerpo tiene algunos añitos, creo que Alex está bastante contenta con el resultado ya que, además de lucir unos pies más pequeños, puede mover los codos y las rodillas.
Para celebrar el cambio de cuerpo, Alex estrena un minivestido Fashionista combinado con zapatos Basics y pendientes realizados a mano.
Ahora el único problema es que, tras toda una vida acostumbrada a sus pies planos, tendrá que aprender a andar sobre tacones. ¡Menos mal que están las chicas para ayudarla!
Es lo que pasa. Que le haces a una un conjuntito, y las demás se ponen a la cola pidiendo otro. Después de ver cómo quedaba el traje de flamenca de Pat, Gema me pidió algo del mismo estilo para ir a la feria, que hoy es el último día. "Pero nada de volantes", apuntilló. Así que, aprovechando un mantoncillo de 3,50 € de los chinos, y recortando el bordado en forma de triángulo, hice algo parecido a un mantón de manila tamaño Barbie. En principio tenía pensado ponerle flecos, pero me dí cuenta de que si lo hacía sería demasiado grande para la idea que tenía, y decidí dejarlos para más adelante. No quedé muy satisfecha con el resultado, pero la tela era bastante difícil de manejar.
A mí lo de ir a la feria como que no me va mucho. No es que tenga nada en contra, ni mucho menos, es una cuestión de dignidad... o de no perderla, más bien. Y es que claro, para disfrutar de la feria como es debido, aparte de beberte un rebujito que otro, lo suyo es pegarte una sevillana con arte. Y de eso no ando yo muy sobrada. Soy más lacia que el perejil de San Pancracio, y aunque tengo bastante oído, mi sentido del ritmo es nulo y tengo un problema gordo de lateralidad, por lo que tengo que pensar dónde está mi derecha o mi izquierda todo el rato. En fin, un espectáculo que doy cuando bailo, pues como diría el gran autor de carnaval Selu García Cossio, "mato al gusano, mato al gusano, y enrosco la bombilla con una mano". Que a sosa no me gana ni una dieta para hipertensos, vamos.







Hace ya varias semanas mi cuñada me comentó que seguramente por algún lado andarían las muñecas y accesorios con los que jugaba su hija cuando era pequeña (o, al menos, lo que quedaba de ellas). Tras buscar en un par de cajas, al fin los encontramos. Me dijo que cogiera lo que quisiese así que me puse a rebuscar entre las Bratzs, MyScenes y demás muñecas que guardaba. Finalmente, decidí traerme a casa algunas cosillas…