viernes, 1 de abril de 2011

Oh Dior mío!

Como le prometí a Gema, el pasado domingo cogí un nuevo retal de tela de pata de gallo en blanco y negro y me dispuse a diseñar algo para ella. Como había hecho un vestido, una falda y unos pantalones, pensé que en realidad lo único que me faltaba por hacer era una chaqueta. Sólo la mención de la palabra me puso los pelos de punta: mangas, pinzas, mangas, cuello, mangas... Sin embargo, conociendo a Gema, sabía que no pondría tantos peros como Barbie al resultado, así que un poco a lo loco, recorté algo parecido a la forma de una chaqueta y cogí el hilo y la aguja. Por supuesto, cometí muchos errores:

1. La ropa es para vestir, no para embutir. Tengo la mala costumbre de ceñir demasiado cualquier prenda al cuerpo de las niñas y claro... al final no hay quien le cosa un cierre.

2. Todas las telas no sirven para todas las prendas. La próxima vez que quiera hacer una chaqueta, más vale que pille una tela menos basta y más fácil de trabajar, y sobre todo que me permita doblarla para hacer las solapas.

3. Las mangas tramposas se pagan. Como todavía no me atrevo a coser unas mangas como Dios manda, es decir, por separado y luego al cuerpo, pues me quedaron como las véis... amorfas.

Lo positivo es que hace un mes ni siquiera me hubiera atrevido a hacer algo así, y que al final fui capaz de enmendar algo aquel desastre utilizando un trozo de encaje como solapa, y lazo como cinturón. Para desviar la vista de las imperfecciones, decidí no incluir en el conjunto ningún top, dejar un escote atrevido a la vez que elegante, y completarlo con una falda de vuelo. Por último, elegí unos zapatos peep-toe de la colección Basics, y un pequeño tocado de encaje, a juego con la solapa.


Como imaginaba, Gema no cabía en sí de gozo al probarse aquella chapucilla. Incluso me dijo, con su inocencia habitual, que le recordaba a los diseños de Dior de los años 60.

Si Dior levantara la cabeza...

lunes, 28 de marzo de 2011

Tina

Cuando sonó el timbre, las chicas se abalanzaron hacia la puerta. Afortunadamente, soy más rápida que ellas y en dos zancadas las había dejado a todas atrás. Abrí y me topé con el cartero, que traía un paquete algo voluminoso a mi nombre. Al sacudirlo, intrigada por su contenido, me sorprendió oír una voz que salía de su interior:

-¡Que alguien me saque de aquí de una vez! ¡Esto no hay quien lo soporte!

Algo asustada, coloqué la caja en el suelo del recibidor y la abrí con cuidado. Las chicas se escondieron tras la puerta del salón, sin perder de vista el contenido del misterioso paquete. Entre un mar de espuma de polietileno, surgió una cabeza... ¿rosa?

-Puag, tengo trocitos de esta porquería por todas partes... ¡Beckyyyyyyyyyyy! ¡Ven aquí y ayudame!

Becky corrió a ayudar a la cabeza rosa, tocada con una pequeña corona, que asomaba por la caja, y que no paraba de proferir quejas.


-¡No podías haberme buscado un pasaje de primera en un vuelo, no! ¡Un paquete por correo ordinario! ¿Desde cuando he sido yo ordinaria?

-En eso tiene razón la chica -terció Barbie, que contemplaba la escena desde una distancia prudencial-. Es cualquier cosa menos ordinaria. Alguien debería haberle dicho que el carnaval terminó hace semanas. ¡Ay, si sigues con esa costumbre de pisarme tan fuerte cada vez que expreso mi opinión sobre alguien acabarás con mi pedicura! -me gritó.

Ya fuera de la caja y más tranquilas, las dos hermanas se fundieron en un fuerte abrazo. Está claro que se quieren muchísimo. Y aunque podéis comprobar por las fotos que las dos son igual de guapas, me temo, por lo poco que he podido ver, que no son nada parecidas.



Curiosamente, en cuanto Barbie superó la primera impresión y consiguió apartar la vista del color del pelo de Tina, se quedó atónita al ver el atuendo de ésta. Enseguida se acercó y comenzó a preguntarle dónde había conseguido aquellas joyas, el maravilloso vestido, las medias, el bolso y los zapatos... En cuestión de minutos me di cuenta de que pronto serían inseparables, y es que a veces la moda es capaz de forjar grandes amistades. En fin, aquí tenéis una foto de Tina, a la que por supuesto pedí que posara, porque me parece que aunque algo extravagante, es una verdadera preciosidad.


viernes, 25 de marzo de 2011

Chocolate

Hay telas que inspiran más que otras, y hay días que necesitas tener la mente ocupada y evitar que a la cabeza le dé por pensar en ciertas cosas… hace algunas semanas estos dos factores se aliaron y dieron como resultado el conjunto ‘Chocolate’.

Mientras lo hacía no pensaba en ningún nombre, de hecho no pensaba en nada (de eso se trataba), sin embargo en el momento en el que vi a Helena con él puesto me vinieron a la mente los colores de una caja de bombones.

Para no variar volví a usar el palabra de honor combinado con una falda (creo que ya es hora de ampliar la variedad de tipos de escotes). Como en días atrás hizo un poquito de fresquillo le confeccioné también un chal con el que poder cubrirse los hombros, no me vaya la niña a pillar un constipado. Al cuello lleva un collar con perlitas doradas a juego con el cinturón.

martes, 22 de marzo de 2011

All that jazz

"Culo veo, culo quiero". Eso es lo que nos decía nuestra madre cuando a las tres se nos antojaban las mismas cosas. Y eso es lo que me ha pasado con Candela. Después de ver cómo le hacía el traje a Pe y el conjunto a Barbie a partir del retal de pata de gallo en blanco y negro, se me plantó delante y me pidió que también le hiciera algo a ella con la misma tela. No podía negarme, Candela es siempre la primera en levantar la mano para ayudar... Así que decidí hacerle unos shorts con vuelta. Éstos me han salido muchísimo mejor que los piratas a cuadros que le hice para la fiesta de San Valentín, se ajustan perfectamente a su cuerpo tanto por delante como por detrás, y a mí me parece que le quedan realmente bien. El top es un simple palabra de honor, y para animarlo un poco, utilicé una pulsera de perlas de imitación a la que añadí una pequeña lazada como improvisado collar. Completa el conjunto unos calentadores-medias de lana rematados con encaje, sobre unos zapatos de tacón basics. Finalmente, como tocado para el pelo confeccioné un lazo tipo pajarita. Cuando vi el resultado final, me recordó a un cabaret o un club de jazz de los locos años veinte, y decidí realizar la sesión de fotos inspirándome en ese tema.





La réplica del trombón y el estuche pertenecen a mi marido, y las cartas son de una baraja tamaño Jumbo. Cuando terminé la sesión, Gema y Becky, que llevaban un rato curioseando por allí, se me acercaron con cara de pedigüeñas.

-No digáis nada. Vosotras también queréis un conjunto nuevo. Culo veo...

Gema asintió efusivamente, y se marchó dando saltitos cuando le aseguré que en cuanto tuviera un rato le confeccionaría algo para ella. Sin embargo, Becky no se movió de donde estaba.

-Por favor Becky, no me digas que quieres otros zapatos. Tienes cinco nuevos que trajiste de Miami.

-No... Necesito 50 euros. Bueno, en realidad 55, pero sólo tengo cinco. Sería un préstamo. Te lo devolveré en cuanto pueda...

-Becky, cuántas veces tengo que decirte que no debes gastar en ropa más de lo que ganas. Tienes un problema...

-No es para ropa, ¡lo prometo!. Es para mi hermana gemela Tina. Me temo que es ella quien tiene un problema. Me ha llamado desde un pueblecito de Estados Unidos, y me ha preguntado si podría venir a vivir aquí conmigo, quiero decir, con todas nosotras... Necesito el dinero para traerla.

-Por supuesto que tu hermana puede venir pero... ¿estás segura que con 55 euros tendrás bastante para el viaje?

-¡Por supuesto! Lo tengo todo controlado. No te preocupes, yo me encargo. Y muchas gracias... estoy deseando ver a Tina, ¡la echo tanto de menos!

Mientras buscaba el dinero para dárselo a Becky, me dije que si su gemela era tan dulce y encantadora como ella, definitivamente sería un acierto que se viniera a vivir a casa.

domingo, 20 de marzo de 2011

Rahnia

Sinceramente, la primera vez que la vi pensé… ‘pobre chica, le ha tocado ser la fea de la colección’. Esos pelos, o mejor dicho, esa falta de melena la hacían… diferente, rara… o quizás el problema era mío, ya que no estaba acostumbrado a ese look en una Barbie. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y la veía en las estanterías me iba pareciendo más atractiva. De diferente o rara pasó a ser exótica, racial… y de ser (para mí) el patito feo de la colección 001, pasó a ser uno los cisnes. Lo que provocó que finalmente decidiera adoptarla fue una pequeña bajada en su precio. Ya no tenía excusas. Ella es la #4.

Su nombre es Rahnia. Me comentó que era de origen etíope. Tras huir de su país, pasó por diferentes ciudades europeas hasta que finalmente llegó a Londres, donde sobrevivió limpiando los baños de algunos restaurantes de comida rápida. Hace algunos años, un fotógrafo de moda la descubrió mientras trabajaba y le pidió que posara para él. Al mes siguiente aparecía en la portada de una conocida revista de moda.

Cuando Helena volvió de su viaje a LA, se encontró con Rahnia ya instalada en casa. Creo que ha supuesto un pequeño revés para su ego ya que, hasta el momento, era la única Basics en casa y eso la hacía sentir especial. Espero que con el tiempo aprendan a llevarse bien y quién sabe... ¡¡igual incluso acaban siendo amigas!!

jueves, 17 de marzo de 2011

Un tesoro escondido (2ª parte)

Como ya os comenté el otro día, entre los hallazgos en casa de mis padres hubo algo realmente especial. A otras personas puede parecerles una tontería, pero sé que vosotros entenderéis mi emoción: aunque los creía perdidos para siempre, encontré el traje, la corona y el cinturón originales de mi Princesa Laura, mi Barbie favorita de mi infancia. El traje y la corona estaban en perfecto estado, el cinturón sin embargo he tenido que repintarlo con acrílicos porque había perdido el plateado original, aunque creo que el resultado ha sido bastante apañado. Los guantes los conservaba, así como los zapatos, unas sandalias azules. Os dejo unas fotillos para que podáis ver a mi Laura tal y como yo la conocí hace ya 25 años. No he encontrado la capa y la chaqueta plateadas que traía, ni la carterita rosa brillante, y he decidido utilizar unos zapatos cerrados en lugar de las sandalias originales, pero os podéis hacer una idea de lo bonita que es. Esa melena me volvía loca, fue mi primera Barbie morena, y podía pasarme horas peinándola...


La verdad es que después de tanto tiempo, y sobre todo de tantas y tantas horas de juego, ambas Lauras (la mía y la de mi hermana mediana) están algo perjudicadas. Las articulaciones están sueltas, las piernas algo abiertas, una tiene una grieta en el cuello, y a la otra tuve que cortarle la mitad de la melena hace unos años porque no había Cristo que le metiera el peine ni con un litro de suavizante. Es por eso que no me gusta vestirlas y desvestirlas con frecuencia, y no las pongo a posar por miedo a quedarme con una cabeza, brazo o pierna en la mano. Sin embargo, como dentro de poco tendré una vitrina donde exponerlas, decidí aprovechar para también cambiarle el look a mi otra Laura y vestirla como la princesa que es. El traje es una donación de Pe, y los pendientes y el collar los hice en un ratillo con alambre y algunas cuentas.

lunes, 14 de marzo de 2011

Un tesoro escondido

La casa de mis padres ha estado casi dos años en obras, prácticamente la han reformado por completo, por lo que hubo que guardar absolutamente todo en cajas y llevarlo a una nave hasta que la casa volviera a ser habitable. El desempaquetado se está haciendo por fases, y el pasado jueves, cuando fui a despedir a mi hermana pequeña que volvía a Miami, me dijeron que habían aparecido algunos cosillas que me harían mucha ilusión. Efectivamente, una desvencijada caja de cartón escondía un verdadero tesoro. Para empezar, encontré una Chabel, ropa y algunos accesorios de la Supervan (una mesa coja, dos sillas plegables, cubiertos, vasos, discos, un equipo de música portátil, y una selección de productos de higiene), todo propiedad de mi hermana mediana. Como no tiene espacio para exponerlo, me sugirió que me lo trajera para casa, y como tanto la muñeca como la ropa estaban algo estropeadas, me ofrecí a arreglar lo que pudiera, y a cuidarla hasta que ella pueda hacerlo.


Haciendo memoria, hemos llegado a la conclusión de que se trata de una Chabel Madonna, esa que "es superguapetona, y si miras por ahí, hay un lazo para ti, Chabeel, Chabeel, qué bien". Ni que decir tiene que nos pasamos toda la tarde cantando la cancioncita de marras (es como un mantra, una vez que empiezas no puedes parar), y recordando los buenos momentos que pasamos jugando con nuestras muñecas. Mi hermana no era muy de Barbies, aunque tuvo tres: la Cara de Ángel, la Princesa Laura y la Trenzados Mágicos, ésta última muy apreciada porque tenía una melena de infarto y un trenzador "automático". No, a mi hermana lo que le pirraban eran las Chabeles. Tuvo una vestida de esquimal, de la que conserva la maleta y las raquetas para pies que podéis ver en la foto. También dos del modelo Madonna (una azul, de la que conserva el sombrero, las mayas y los zapatos; y otra verde, de la que conserva los zapatos y una foto enmarcada). El traje y los zapatos que lleva puesto la muñeca, junto con el chal de peluche, y la caja de zapatos son de un pack de ropa que le regalaron en un cumpleaños. Milagrosamente, también han aparecido un conjunto de ropa de una Chabel de mi hermana pequeña de la que desconocemos el nombre, y cuatro pares de pendientes.




Por otra parte, encontré algunas prendas y accesorios de nuestras Barbies jugadas. Los de la primera foto no son de Mattel, mientras que los de la segunda sí. Me gustaría destacar la pequeña revista con la cara de Ken, que pertenecía a mi Barbie Día y Noche.



Pero el mejor hallazgo, el que me emocionó, merece otra entrada aparte, que dejaré para otro día.