El lunes 7 fue mi cumpleaños, y el panorama era un poco triste. Cuando vivía en Cádiz, al ser el día de la Patrona, la Virgen del Rosario, era siempre festivo, lo cual es bastante guay, para qué mentir. Pero al mudarme a trabajar a Chiclana, pasó a ser un día laborable más. En realidad eso no hubiera sido un problema, si no fuera porque los lunes mi jornada es de más de doce horas, con almuerzo incluido en el colegio. Y para más inri, mi marido estaba trabajando fuera, así que al llegar a casa tan sólo mi estantería llena de Barbies estaría esperándome...
Sin embargo, al final fue un día inolvidable, gracias a mis compañer@s (sobre todo a Fati y a Miri), que corrieron a por un par de bizcochos y una vela para para cantarme el Cumpleaños Feliz a la hora del recreo, y hasta me regalaron algunos sets potinguiles de esos que tanto nos gustan a las mujeres. Pero ahí no quedó la cosa. Cuando subí a clase, me encontré con que mis alumn@s me habían preparado una fiesta de cumpleaños sorpresa: habían llenado la clase de globos color rosa, habían cubierto algunas mesas con un mantel del mismo color y habían traido un bizcocho, patatas fritas, bebidas, chuches... Además, envuelta en un papel firmado por todos ellos, me encontré esta preciosa Barbie, a la que a petición de una de mis alumnas, he bautizado como Marta y que os presentaré debidamente más adelante:
Ni que decir tiene que me emocioné muchísimo. Me quedé tan alucinada que durante un buen rato fui incapaz de articular palabra. Se lo dije a ell@s y lo repito aquí: puede que dentro de unos años no pueda acordarme de las clases que dí, pero nunca olvidaré esos gestos de cariño de mis alumn@s, son cosas que se quedan grabadas en el corazón para siempre.
Como mi marido volvía de trabajar el viernes, le propuse a mi familia reunirnos y celebrar mi cumpleaños el sábado, día del Pilar. Mi hermana pequeña me dio la gran noticia de que después de siete meses sin verla bajaría de Madrid para pasar el día con nosotr@s, y aunque mis tíos y mis suegros no iban a poder asistir, íbamos a ser un grupo muy completito, y estaba deseando que llegara el sábado para poder disfrutar de su compañía.
Sabía que mis hermanas andaban tramando algo, pero lo que nunca hubiera imaginado es la fiesta que me tenían preparada en la azotea de la casa de mis padres. Os dejo algunas fotos del que ha sido el mejor cumpleaños de mi vida...
Al llegar a la azotea, y ver la mesa y los adornos en tonos rosa, blanco y negro por poco si me da algo. No paraba de señalar aquí y allí, y gritar "¡Mira esto!" una y otra vez... mientras la canción "Barbie Girl", de Aqua, sonaba de fondo.
Mi hermana Patri tiene muchísimo arte para las manualidades. Sólo tenéis que ver esas flores de papel de seda colgando del cenador. Por lo visto tuvo mucha ayuda de mi padre, que a sus órdenes, se paso horas recortando todos los adornos con ella (bueno, y de mi madre, que si no la pongo se mosquea jejejeje)...
Si mi hermana mediana y mi padre se ocuparon de la parte artesanal, mi hermana pequeña es la de las ideas locas. Fue a ella a la que se le ocurrió montar esta "Barbie Party" con photocall incluido, patrocinado por Barbie, Mattel y... Christian Louboutin. Para que nos metiéramos en el papel de Barbies Superstar, incluyó guitarras hinchables, pelucas, gafas de sol... Lo que nos reímos haciéndonos las fotos no lo podré olvidar nunca... al final todos nos soltamos la melena y posamos como locos.
Al fondo de la mesa, estaba la zona reservada para los regalos, que también me dejó alucinando.
El cartel también lo realizaron mi hermana Patri y mi padre, y lo colgaron con lazo del cenador. Me encantó el resultado... ¿y a vosotr@s?
Más que un cumpleaños, aquello parecía la mañana de los Reyes. Sobre la mesa, mi hermana pequeña, que no es amiga de los envoltorios, me había dejado sus regalos: un imán y una camiseta de Las Vegas, un cuadro de scrapbooking para completarlo con las fotos del cumpleaños tomadas con su Polaroid y un libro sobre el videojuego "Aventura Original", nuestro favorito cuando eramos pequeñas, dedicado y firmado por su autor.
Mis hermanas saben que las chucherías y los dulces me pierden, por eso éstos no faltaron en mi fiesta. Había un cofre del tesoro lleno de brochetas de golosinas...
Y bandejas de magdalenas o "cupcakes" adornados con logos de Barbie, también confeccionados por mi padre y mi hermana Patri.
Mi hermana pequeña, por su parte, se entretuvo con las Hama Beads, y fabricó algunos posavasos y adornos con motivos Barbiehólicos y dulces, como piruletas o "cupcakes".
A pesar de su sencillez, uno de los detalles que más me gustaron fueron los adornos florales, hechos con tarros de cristal.
Las tartas las encargué a Le Poeme, una pastelería francesa cercana a la casa de mis padres. Encargué una de frutos rojos y esta de Selva Negra... ¡Deliciosas!
Después llegó el momento de abrir los regalos. Se nota que ya todo el mundo tiene asumido que lo mejor que puede regalarme es una Barbie (bueno, aunque mi hermana mediana me había regalado unos preciosos zapatos por adelantado). Aunque más adelante os enseñaré todos ellos con más detalle, no he podido resistirme a que al menos les echéis un vistazo dentro de sus cajas.
Mi cuñada, su novio y mis suegros me regalaron estas dos preciosidades. Estoy deseando sacarlas y empezar a probarles esos zapatos nuevos...
Mi cuñado, que tiene tendencia a regalarme cosas que ocupen mucho sitio en mis estanterías, me sorprendió con esta caravana... ¡ahora mis chicas podrán ir a cualquier parte sin tener que reservar habitación de hotel!
Por último, Acerico, que sabe que mi amor por las Barbies sólo es comparable con mi amor por el cine, decidió unir ambas pasiones y regalarme esta preciosa Barbie Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma. Hasta mi padre, que no termina de entender esta afición mía, aunque la acepta, se quedó sorprendido con el parecido con la actriz, y con los detalles de su maquillaje y su atuendo.
Aunque en las fotos que he compartido con vosotr@s la fiesta estaba vacía, puedo aseguraros que ese día la azotea de mis padres se llenó de risas, chistes, juegos y canciones. No sé como darles las gracias a tod@s los que hicistéis ese día posible, tanto a mis padres, que pusieron toda la comida y bebida en cantidad, ofrecieron su casa y al día siguiente lo recogieron todo con una sonrisa y como si fuera lo más normal del mundo; a mis hermanas, a las que quiero con locura y echo de menos muchísimo, por las horas que pasaron preparando algo así, que de verdad dudo que merezca. A pesar de ser la mayor, nunca dejo de aprender de vosotras. Sois únicas, ya lo sabéis. A mi cuñado, porque a pesar de estar en baja forma como siempre consiguió hacerme reír y pasarlo en grande. A Acerico y su pareja, ya sabéis que la palabra amigos se quedó corta para definiros hace mucho tiempo, para mí sois también mi familia, y me lo demostráis siempre cuidando de mí y estando a mi lado cada vez que os necesito. No sé que haría sin vosotros, os quiero a rabiar. A mi cuñada Elena y su pareja, que se dieron el palizón de venir desde Málaga para compartir este día conmigo, y que supieron acoger las locuras de mi familia con el mejor humor y sin asustarse. Y por supuesto a mi marido. Todo es mejor cuando estás a mi lado. Uf, y paro ya que se me están saltando las lagrimitas...
¡Besos para tod@s y feliz fin de semana!





















































